home Omaira Aponte Revelando espacios: Josune Dorronsoro; por Omaira Aponte

Revelando espacios: Josune Dorronsoro; por Omaira Aponte

En el ámbito de la fotografía venezolana existen personajes que aunque alejados de la ejecución técnica, han adquirido otras destrezas que les permite revelar conocimiento. Con su labor se han convertido en facilitadores de los procesos conexos entre la cultura, la historia, el arte y la fotografía. Revelando espacios, muestra la labor realizada por aquellos que intentan establecer otras lecturas como un hilo conductor que se entremezclan en la visión histórica y el análisis crítico del hecho fotográfico nacional.

Uno de los personajes que más admiración me ha profesado, que conocí tardíamente a través de Tomás Rodríguez Soto, una gran investigadora, historiadora y curadora venezolana, Josune Dorronsoro (1946 –1995), quien nos dejó uno de los mayores legados al establecer el estudio historiográfico de la fotografía venezolana.  

Josune se destacó en la Escuela de Historia de la UCV, graduada con honores como Licenciada en Historia y luego realiza una maestría en Historia Económica Contemporánea de Venezuela en la misma casa de estudios, con la cual se consagra como crítica e historiadora de fotografía. La pasión por la investigación histórica atrapa a Josune a partir de 1977, mientras buscaba información sobre documentos venezolanos del siglo XIX. Su hallazgo fue tan maravilloso, que durante los siguientes quince años dedicó todo su tiempo libre a sus indagaciones.

Cuando Josune aborda la investigación histórica, muchos no confiaron en lo acertada de su propuesta ya que, en ese momento se tendía a tomar la historia como un simple dato de fecha y la fotografía era utilizada solo de manera ilustrativa, sin que ello aportara nada más sustancial, por lo que ella propone: “… hacer todo un análisis de lo que está más allá de la imagen, de lo invisible…”. Entre sus colegas y amigos era catalogada como obsesiva, extremadamente meticulosa y disciplinada, atributos que favoreció el desarrollo de los proyectos que asumió.

En 1986, la Universidad Simón Bolívar celebró el Primer Simposio de la Fotografía, donde Josune participa con su ponencia ¿La historia para la fotografía o la fotografía para la historia?, y es allí donde plantea los aspectos necesarios para realizar análisis más amplios, denominados por ella como historiar la fotografía. Justamente esta investigación le permitió establecer los criterios que antes no se habían determinado para llegar a enmarcar los hechos históricos, que le diera a la imagen su uso como fuente iconográfica. Con su labor esclarecedora, apasionada y meticulosa, Josune estructuró tres períodos esenciales del desarrollo de nuestra fotografía, que denominó momentos o hitos, partiendo desde la llegada al país del primer daguerrotipo, hasta la fotografía profesional.  

Josune colaboraba habitualmente ofreciendo sus ensayos sobre la evolución de la iconografía en el país en las revistas Encuadre, Imagen, Tiempo Real, y Tierra Firme. Gracias a sus estudios, crece el interés hacia la crítica fotográfica ampliando la participación de investigadores en esta área y las publicaciones sobre el tema. Cuando aparece Extra Cámara en 1994, la primera revista especializada en fotografía, Josune ya contaba con varias publicaciones importantes, una de ellas es Torito: un espontáneo de la fotografía (Caracas, 1979), que muestra la vida de este célebre fotógrafo venezolano de principios de siglo.

Luego publicó con el título Significación histórica de la fotografía (Caracas, 1981), el tema que abordó en su tesis de grado, sobre las funciones que la fotografía cumplió en el desarrollo del mundo, una visión sobre la relación entre el progreso científico y los procesos de evolución cultural. Tres años más tarde, publica a manera de crónica la vida del fotógrafo viajero que llega a nuestro país siguiendo los pasos de Alejandro de Humboldt: Pal Rosti: una visión de América Latina: México, Cuba y Venezuela (Caracas, 1983). Y en Luís Felipe Toro. Crónica fotográfica de una época (Caracas, 1987), ya con una profundidad de análisis nos muestra al cronista que registró durante cincuenta años los cambios políticos, económicos y sociales de nuestro país.

De las labores que realizó Josune Dorronsoro y con la que más me identifico fue la de Gestor Cultural. Al participar en la creación de la Fundación Museo de Bellas Artes y fundar la Curaduría de Fotografía, Josune con mística ganó un merecido espacio, al competir con otras manifestaciones artísticas en un museo dedicado tradicionalmente a la pintura y la escultura. Durante su gestión le dio un perfil a la colección de fotografía del Museo de Bellas Artes, logrando a través de una dedicada metodología, su progresivo crecimiento. Como curadora de fotografía se propuso cada año mostrar una exposición de un fotógrafo consagrado, con la idea de dar a conocer las obras de grandes maestros tanto nacionales como internacionales. Esta fue la primera experiencia en nuestro país de crear una Curaduría de Fotografía, con la cual se profesionalizó la colección de este importante museo.

Entre las muestras que organizó figuran: Crónica fotográfica de una época (1987), Alfred Eisenstadt, fotógrafo (1988), Edward Weston y la Escuela de Monterrey (1989) y Tres fotógrafos de hoy (1993). Josune también asumió la sub-dirección del museo y estuvo como jefe de la División de Curaduría de Fotografía hasta su fallecimiento en1995. A manera de homenaje el Museo de Bellas Artes edito la publicación Álbum de ensayos: antología de Josune Dorronsoro (1999), que se ha convertido en lectura obligada para todos los interesados en la fotografía de nuestro país.Revelando

Deja un comentario

error: Content is protected !!