home José Reinaldo Guédez, Palabr-Arte De playgirl a Platt Lynes y viceversa Arte o pornografía, una cuestión de entornos; por José Reinaldo Guédez

De playgirl a Platt Lynes y viceversa Arte o pornografía, una cuestión de entornos; por José Reinaldo Guédez

Bien lo dijo Roland Barthes, la fotografía es un mensaje en sí misma, no solo una vía para otros mensajes, pero un mensaje que pese a ser un indicio de la realidad, está inmerso dentro de la paradoja de la confusión.

El desconcierto que lleva por momentos a que la fotografía esté obligada a deambular junto a un texto, título y/o leyenda, y que estas palabras nos expliquen dentro de qué contexto debemos entender las imágenes, incluso justificarlas, puede llegar a influenciar de manera importante el objeto fotografía.

Uno de esos episodios donde encontramos lo antes mencionado, es el desnudo masculino, el cual según el contexto en que se encuentre, lo elevará como práctica artística o hundirá como pulsión “malsana”.

Con la aparición de la fotografía en la época Victoriana, el deseo por cubrir al extremo la figura humana, consiguió su talón de Aquiles. Tal es el caso de los salones de la alta sociedad, en donde hicieron su impronta cada vez con mas fuerza las miradas “voyeur”, a través de los ojos del mirón, en este caso del fotógrafo. Es así como el erotismo y la complicidad se hicieron hermanos en el universo del hecho clandestino.

Ante este panorama, el cuidado al momento de hacer desnudos masculinos fue extremo en la búsqueda de los ideales “clásicos”, temas y poses que no pusieran en tela de juicio su carácter de arte y en algunos casos de procedimiento científico.

 

Ya en este momento, comienza la fotografía a enfrentarse a la paradoja de la denotación y la connotación. La denotación de esta foto: un hombre desnudo sentado; una imagen (real) cuya sola mención podría ser considerada de indecente, pero en este caso salvado por la academia Delacroix, cuya asociación con la fotografía la justifica y eleva a la categoría de artística o por lo menos, de requisito para hacer las obras de Eugéne Delacroix.

Ahora bien, ¿puede esta connotación que descansa en la palabra, prescindir de ésta como código escrito en “tipos”, y descansar su connotación en el valor de lo arquetipos icónicos?.

La respuesta parece hacerse afirmativa en los inicios del siglo 20 con la fotografía del Barón Wilhelm Von Gloeden (1856 – 1931)


Barón Wilhelm Von Gloeden .Hombre Joven Desnudo con Jarrón de Terracota 1899

 

El Barón Wilhelm Von Gloeden hace uso de los íconos visuales de la cultura griega, mancebos y espacios bucólicos, recreando el antiguo idilio griego, lo cual daba por tierra cualquier actitud lasciva ante estas imágenes que eran vendidas a los turistas visitantes de Sicilia. Aquí se pone de manifiesto que la connotación y sus códigos son de carácter históricos .

En las fotos del Barón, las poses y los objetos ubicados en las composiciones, son constructores de un mensaje por asociación de ideas apoyadas en la cultura y creencias del espectador.

Pareciera que en toda la segunda mitad el siglo XX hasta nuestros días, la connotación en torno a la fotografía de desnudo masculino radica más en el peso de la firma que hay tras él, que en el elemento denotativo que está como tal. En otras palabras una fotografía de desnudos es arte o pornografía en función de la firma que la respalde.

Para contraponer el valor de la fotogenia, bastaría con traer a ejemplo la fotografía de Nan Goldin, quien nos da un paseo por el submundo artístico de Nueva York a través de su trabajo, obra cuya cercanía con el álbum familiar e íntimo es indudable.

Fotografías que a nivel de técnica pueden contraponerse con piezas de mejor factura en lo que se refiere a iluminación, impresión y revelado, pero que al estar firmadas por Nan Goldin, se convierten en piezas de museos pues su visión como artista es evidente (pudiese ser no compartida), personal y auténtica.

Si nos basásemos solo en la fotogenia para evaluar y contraponer otras imágenes al trabajo de Goldin, tendríamos que poner por encima de éste, imágenes de mayores logros; pero de menor capacidad de sublimar sentimientos en torno a ellas. Tal es el caso de la fotografía para revistas de adultos como es “Playgirl”.

Nan Goldin. Kenny en su habitación . Ciudad de Nueva York . 1979

 

Marcus Patrick ( modelo) Revista “Playgirl”

 

A lo mejor esta puede ser una comparación extrema y una contraposición más que evidente. Veamos y contrapongamos dos imágenes con características más similares: por un lado tendremos a George Platt Lynes, (1907 – 1955), quien es considerado el fotógrafo de desnudos masculinos más prolífico de su tiempo y quien después de muerto ha influenciado con mayor fuerza este segmento de la fotografía; y por otro lado comparémoslo con el trabajo publicado en la revista gay Physique Pictorial, (1951 – 1990), la primera en colocar desnudos masculinos totales.

George Platt Lynes. Yul Brynner. 1942  

Physique Pictorial

En fin, queda evidenciado que el valor de una imagen fotográfica, en la gran mayoría de los casos, queda supeditado al mensaje verbal que la acompaña, el cual sea expresado en tipos o yaciente en el subconsciente colectivo de una localidad o periodo histórico, inclinará la balanza hacia un punto negativo o positivo de la ecuación Arte – Pornografía.

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