home Omaira Aponte, Palabr-Arte María Teresa Boulton, creadora de espacios; por Omaira Aponte

María Teresa Boulton, creadora de espacios; por Omaira Aponte

La década de los años 30 fue muy convulsa debido a la situación coyuntural del país, tanto en lo político como en lo social, no existían lugares pertinentes para la discusión y menos para la exhibición artística. A pesar de la inauguración del Gran Salón Fotográfico en 1934 organizado por el Ateneo de Caracas, los lugares dedicados a la fotografía fueron muy escasos, aun para esta actividad que se encontraba en pleno proceso de expansión.

Las librerías Suma y Cruz del Sur se convirtieron en el sitio de encuentro ideal para los intelectuales de los años 50 y principio de los 60 por las frecuentes reuniones que allí se organizaban. Estas experiencias impulsaron a Violeta y Alfredo Roffé conjuntamente con Juan Mochen, a desarrollar una propuesta editorial que permitiera difundir el movimiento intelectual que se estaba gestando. Así surge la revista Cruz del Sur, forjando una fuerte influencia en los movimientos y espacios de encuentros culturales que se concretaran posteriormente.

Ese era al ambiente que precidía la entrada de María Teresa Boulton al ruedo fotográfico. Su educación media la realiza interna en un colegio en los Estados Unidos, quería estudiar medicina pero su madre se opuso rotundamente ya que no era costumbre en su familia que las mujeres estudiaran, ellas estaban para el matrimonio, así que se casó. Su relación con la fotografía la inicia ya estando casada. Luego de tener a sus hijos, una enfermedad la salva de su destino de ama de casa, pues al trasladarse nuevamente a los Estados Unidos para que le realicen una evaluación médica, el médico tratante le sugiere que realice alguna actividad laboral. Así que, cuando regresa llama a un grupo de amigas y se plantean abrir una librería, idea que no fue bien vista por su tío Alfredo Boulton.

Es entonces cuando Clara Diament de Sujo, directora de la galería Estudio Actual la invita para que se encargue de la librería de la galería, y es allí donde aprende todos los trámites necesarios sobre importar libros desde otros continentes. Luego Lourdes Blanco directora de la Sala Mendoza la invita, junto a Cristina Guzmán a instalar la librería de la Sala, el lugar ideal para relacionarse con el mundo cultural e intelectual que tanto le atraía. Luego de esa experiencia se divorcia, conoce a Paolo Gasparini con quien se casa y se va por corto tiempo a Nueva York. Fue en esa época que decide retomar sus estudios aprovechando la modalidad para adultos que ofrecen en la Universidad Metropolitana de esa ciudad.

A su regreso toma clases como oyente en la Escuela de Artes de la UCV pero con la evaluación de alumno regular, lo cual le permitió que le validaran sus estudios de especialización en arte y fotografía en la universidad norteamericana State University of New York (SUNY). Como fotógrafa realiza una corta serie de ensayos y participa con El Grupo, con un mayor interés hacia la investigación fotográfica.

En 1976, un pequeño espacio al lado de la Sala Ocre en Bello Monte se convierte en el lugar exclusivo para la actividad fotográfica en Caracas. Se crea La Fototeca, primera galería especializada en fotografía, con la iniciativa de María Teresa Boulton junto a Paolo Gasparini, quienes no solo se dedicaron a la exhibición y la difusión del hecho fotográfico, sino que también incorporaron la venta de libros y materiales sobre fotografía, que en esos momentos era difícil de conseguir y adquirir en el país.

Con La Fototeca surge Octubre Libre, un espacio dedicado a la reflexión, un foro abierto sobre las temáticas abordada por los fotógrafos que frecuentaban el lugar: José Sigala, Federico Fernández, Roberto Fontana, Félix Molina, Jorge Vall, el Grupo, entre otros. Se exponían de manera espontánea sus trabajos, mientras los espectadores opinaban sobre lo mostrado, creando un eje discursivo. También desarrollaron los primeros boletines fotográficos y las primeras exposiciones de fotógrafos internacionales de la talla de Koudelka y Cartier-Breson.

Aunque la trayectoria de La Fototeca fue corta, fueron tres años de actividad intensa como galería, librería y lugar de encuentro fotográfico. Cuando la sociedad Boulton-Gasparini se culmina en el año 1978, María Teresa continúa por su cuenta los encuentros fotográficos, esta vez invitada por El agua mansa, movimiento del medio cultural de la Causa R creado por Alfredo Maneiro.

Siguió desarrollando por un tiempo diversos proyectos fotográficos en conjunto con Gasparini y otros fotógrafos, como lo hicieron al crear en 1979 el Consejo Venezolano de la Fotografía, que funcionó en el mismo espacio de La Fototeca, pero ya con un objetivo más específico de darle visión artística y orientación a la fotografía venezolana, lo cual generó un fuerte rechazo por parte de los fotógrafos que tenían distintos intereses.

A partir de esa época y hasta los años 90, María Teresa Boulton se dedica a la curaduría de exposiciones fotográficas, comienza a escribir una columna permanente en el diario El Nacional denominada La Fotografía, sobre crítica fotográfica y ejerce también la docencia. Fue su época de docente lo que le permitió desarrollar sus publicaciones. Primero escribe Anotaciones sobre la fotografía venezolana contemporánea, escrito que realiza para optar a una beca trabajo en el Consejo Nacional de la Cultura (CONAC). En su labor como escritora recibe el apoyo de una de sus alumnas, María Auxiliadora Escobar, con quien establece una gran amistad y de trabajo en equipo al crear los Miércoles de fotografía, así como, el apoyo fundamental en la escritura de Fernando Rodríguez, quien se convierte en uno de sus mayores referentes en el ámbito profesional.
Por las recomendaciones que le hace Vasco Szinetar sobre la publicación de su investigación, María Teresa lo somete a la consideración de la editorial Monte Ávila, lo aprueban y se publica el libro Anotaciones sobre la fotografía venezolana contemporánea (Monte Ávila, 1990), tres años más tarde publica el libro 21 fotógrafas venezolanas (Ediciones La Laparañona, 1993). Pero al ingresar en 1994 como directora General Sectorial del departamento de Cine, Video y Fotografía, cargo que mantuvo hasta el año 2000, inicia una nueva etapa con la creación de la institucionalidad para la fotografía venezolana, fundando durante su gestión el Centro Nacional de la Fotografía e impulsando la creación de la revista Extracámara, única revista venezolana dedicada al hecho fotográfico nacional.

La institucionalidad en la fotografía venezolana se inicia tras la acertada gestión de María Teresa Boulton, su legado como investigadora, historiadora, docente y gestora cultural, orientó el quehacer fotográfico nacional, estableció criterios estéticos y temáticos, enriqueció la visión histórica generando las primeras experiencias teóricas e impulsó la investigación de la fotografía al promover la obra de importantes fotógrafos venezolanos. Sin lugar a dudas, como lo afirmara su amiga y colega Itala Scotto, María Teresa Boulton ha sido la gran creadora de espacios.

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