home Omaira Aponte, Palabr-Arte Sagrario Berti; por Omaira Aponte

Sagrario Berti; por Omaira Aponte

Mi relación con la fotografía no comenzó con la cámara en la mano o en un salón de clases. El encuentro se inicia en uno de los lugares más mágico e icónico de la ciudad, un lugar para el encuentro y la reflexión, que permitía la convergencia entre diversas manifestaciones artísticas, un lugar donde la fotografía tenía su propio espacio. Comencé a laborar en la Dirección de Artes Visuales del Ateneo de Caracas a partir de 1995, y desde entonces, personajes tan especiales como el lugar me han rodeado, gente muy valiosa de quienes he aprendido mucho e incluso algunas con las que he mantenido una bella amistad y otras que han formado parte de mis referentes, como es el caso de Sagrario Berti.

La primera vez que escuché hablar sobre Sagrario Berti, estaba en una de las tantas inauguraciones de la Sala La Fotografía del Ateneo de Caracas. En esa época, ella era Jefe del Departamento de Fotografía de la Biblioteca Nacional de Venezuela, cargo que mantuvo hasta 1998. Durante todo ese tiempo el nombre de Sagrario era muy frecuente entre las tertulias de fotógrafos, porque las colecciones y su conservación estaban sobre el tapete y ella era su máxima exponente. Es en las colecciones, donde esta Licenciada en Artes pone en práctica todo el conocimiento que trajo desde New York, al cursar estudios de postgrado en preservación, conservación, duplicación y archivo de material fotográfico en el Museo Internacional de la Fotografía y el Cine de Nueva York, en 1993.

Al año siguiente de certificarse, fue contratada por el Museo de Bellas Artes para encargarse de la catalogación, registro y conservación del archivo fotográfico de Ricardo Razetti, una de las tantas colecciones que en adelante atenderá. Para esa época, ya en el Museo Josune Dorronsoro había creado el Departamento de Fotografía, implementando sus hitos fotográficos que enmarcaron los hechos históricos, facilitando así, los procesos de organización y estudio de las colecciones. Dos años después, Sagrario asesorará la conservación del archivo fotográfico del maestro Alfredo Boulton y más tarde hará lo propio con la colección fotográfica de Charles Brewer Carias de la Fundación Patricia y Gustavo Cisneros (2001), el archivo de fotografía de El Nacional (2002), el archivo fotográfico de Thea Segall (2012-2014) y con la colección de Jaime Albánez (2016).

Posteriormente en 1998, la Galería de Arte Nacional invita a Berti a liderar la conservación y el registro de la colección del museo. Fue entonces cuando delega, de manera muy atinada, en Vilena Figueira lo que había iniciado en la Biblioteca y asume su nuevo rol en la GAN, donde podrá extender su experiencia hacia otras colecciones artísticas.

Cuando Sagrario Berti culminaba su maestría en Historia del Arte: Europa, Asia y América en la Universidad de Sussex, Inglaterra en el 2005, me reencuentro con la fotografía al ingresar en la nueva Fundación Centro Nacional de la Fotografía. Hasta la fecha no había conocido personalmente a Sagrario, siempre por causas diversas no coincidíamos. El conocimiento de su trayectoria para mi fue a través de los medios, los amigos que en común hemos compartido, o por terceros que trabajaron con ella o participaron en sus cursos.

Un día estando en el Centro de Documentación del CENAF, un usuario fue a investigar sobre los Premios Nacionales para un proyecto editorial, al buscar en los archivos observé que las carpetas de los expedientes no estaban actualizadas, el material había quedado intacto como lo dejó la antigua administración. Apenada, me comprometí con el usuario a buscarle la información, actualizarla y enviársela a su correo. Cual sería mi sorpresa al pedirle sus datos: Sagrario Berti.

Consciente de la necesidad que tenemos en el área, tanto por las carencias de publicaciones especializadas, como de especialistas que escriban sobre la materia, para Sagrario, los proyectos editoriales serán un logro más de su prolífera actividad como investigadora independiente, tarea que inicia al separarse laboralmente de la institucionalidad, lo que le permite desarrollar paralelamente diversos trabajos, asumiendo como prioridad la difusión de nuestras colecciones.

Comienza en el mundo editorial como co-asesor en la bella edición del libro Maestros de la fotografía en Venezuela (2014), publicado por la Total and Gas Venezuela. Luego ese mismo año, participa con Paolo Gasparini como coordinadora editorial del libro Karakarakas (2014) y al año siguiente como la editora de los libros Lectura cinética y Monocromo naranja de Luis Molina Pantin (2015).

Pero mucho antes, en el 2003 podíamos leer sus textos como crítica de fotografía o, a través del trabajo curatorial que había emprendido en variadas muestras realizadas en el Museo de Bellas Artes, la Sala Trasnocho Cultural, la Galería Carmen Araujo Arte y en el interior del país con la Fundación Empresas Polar.

Es así como, desde al ámbito de la conservación de los archivos de material fotográfico, Sagrario Berti también es una creadora de espacios, desempeñándose como crítica e historiadora de fotografía, curadora e investigadora de la cultura visual contemporánea, formando a una generación de profesionales en esta área.

 

 

 

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